“Si aceptamos que la belleza nos toque íntimamente, nos hiera, nos abra los ojos, entonces redescubrimos la alegría de la visión, de la capacidad de acoger el sentido profundo de nuestra existencia”.
Con estas palabras se dirigía el Papa a los artistas el pasado sábado 21, durante un encuentro con más de 260 artistas de todo el mundo en la Capilla Sixtina.
En el mismo corazón del Museo Vaticano el Papa les ha recordado que la belleza es un camino para llegar a Dios. Diez años hace que Juan Pablo II dio a conocer en vísperas del Jubileo su conocida Carta a los Artistas, y 45 años que Pablo VI se encontró en ese mismo lugar con representantes de este variado universo.
Quiere el Papa, según sus propias palabras “renovar la amistad de la Iglesia con el mundo del arte... dado que el cristianismo desde sus orígenes, ha comprendido bien el valor de las artes y ha utilizado sabiamente los multiformes lenguajes para comunicar el inmutable mensaje de la salvación. Esta amistad debe ser continuamente promovida y sostenida”.
Allí se dieron cita entre otros: Andrea Bocelli, Susana Tamaro, Ennio Morricone, Irene Papas...., por parte española estuvimos representados por el escultor salmantino Venancio Blanco, el arquitecto valenciano Santiago Calatrava y el pintor José Cosme, también profesor de la Universidad Católica de Valencia.
Gentes del cine, de la música, de la literatura; creyentes de varias religiones, incluso algunos no creyentes, todos ellos han aceptado la invitación de la Santa Sede para participar en un encuentro donde se ha recordado, que los artistas son -en palabras de Pablo VI-, “custodios de la belleza del mundo”.
Precisamente, al evocar el encuentro con los artistas que tuvo su antecesor, Benedicto XVI señaló su empeño por “restablecer la amistad de la Iglesia con los artistas...vosotros, -les dijo- representantes del variado mundo de las artes...hacer llegar a todos los artistas mi invitación a la amistad, al diálogo, a la colaboración”.
Hacia el final de su intervención añadió: “Sois los custodios de la belleza, tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano”.
A la salida del acto pudimos conversar con alguno de los artistas que habían participado en el encuentro.
Monseñor Marco Frisina, famoso compositor de música para la litúrgica, que ha creado más de 20 bandas sonoras para el cine comentaba: para PARAULA: “El Santo Padre ha hecho un discurso extraordinario; ha resumido las enseñanzas de Pablo VI y Juan Pablo II desde una prospectiva fuerte, yo diría provocadora. Ha llamado a los artistas a que pongan sus talentos al servicio del hombre.”
El actor protagonista de la película Bella, Eduardo Verastegui, nos decía: “Estoy muy agradecido por esta invitación...nos vamos muy enriquecidos. Como cineasta, como productor, como actor...me voy con un compromiso muy importante. El Santo Padre nos ha dicho que somos custodios de la verdad, la verdad que salva... Debemos de utilizar los talentos para servirle a Él y a los demás".
El arquitecto valenciano Santiago Calatrava declaró “En el momento en que vivimos, darle la categoría al concepto de belleza que el Papa le ha dado, en el marco en el que nos hemos encontrado, me parece que es un manifiesto enormemente importante”
El pintor José Cosme, también valenciano, valoró el encuentro como “algo único. Desde hace tiempo había como una desconexión entre el arte contemporáneo y la Iglesia; ha sido muy abierto, estaban presentes muchos artistas, no solo católicos”.
Aunque todavía queda mucho por hacer para que se restablezca el diálogo que siempre hubo entre el arte y la Iglesia. Debemos de lanzar caminos. Ir construyendo... |