Hay algunos animales que al público en general resultan más simpáticos que otros. Si hablamos de mamíferos como el caballo, con su elegancia y su fuerza… Si hablamos del perro y su fidelidad, o del gato y su independencia, de elefantes, jirafas, ciervos, del león o el tigre, del oso panda, del delfín y la ballena… O de aves como el pingüino, el cisne, el águila… como digo, a la mayoría, nos transmiten sensaciones agradables; unos por la compañía que nos proporcionan, otros por la admiración que nos causan. Para muchos, la bienvenida a casa que proporcionan un perro o un gato, es la única sensación de calor en casas vacías, frías o tristes, la única sensación de hogar.
Ahora bien, si hablamos de arañas o escorpiones, de cucarachas o avispas, las sensaciones no son las mismas, y si bien entre los reptiles una tortuga también causa simpatías, no tanto una serpiente o un lagarto, por muy de moda que el comercio de animales, y cierto esnobismo, los quieran poner.
Estas sensaciones indudablemente se deben más a razones culturales que a proximidad evolutiva respecto a la especie humana. Un insecto, como la mariposa, nos resulta más simpático que un mamífero como la rata.
A las serpientes, en nuestra cultura, se las ha visto más bien como un rival que como compañía. En el segundo relato de la creación aparece la serpiente como figura maligna, casi tan maligna como aparece, en la cultura sumeria, la diosa serpentiforme Tiamat.
Había un tal Abraham —nuestro padre en la fe— cuya familia, según las fuentes bíblicas, provenía de Ur, una ciudad situada entre el Tigris y el Éufrates, el actual Irak. Indudablemente Abraham era conocedor del universo simbólico de Mesopotamia, de la cultura acádica, de la religión sumeria de aquellas tierras, antes de darse un largo paseo por otras tierras para ir conociendo a Yahveh. Uno de los relatos religiosos sumerios nos habla de Apsu, dios de las aguas dulces, y Tiamat, diosa de las aguas saladas.
De su unión se generaron otros dioses, y de estos otros más. El jaleo que se iba generando, a causa de las risas y los ires y venires de “los nietos” de Apsu, era tal que ni el propio Apsu los podía acallar. El “abuelo” no encontraba alivio ni reposo de noche. Su “brillante” idea fue aniquilarlos para restaurar la calma. De la lucha entre los dioses el primero que cayó fue él.
Salió victorioso Marduk, el más grande de todos los dioses (la historia la escriben los vencedores), que estableció un orden en el caos: el cosmos. Apsu sentía nostalgia del caos original, del silencio, pero la vida tal cual la entienden los sumerios proviene de la lucha, de lo dinámico, de la destrucción y construcción.
No es casualidad que también en el Génesis, apenas empieza el relato de la creación, se nos hable del caos y la confusión que existía en la tierra antes que Dios comenzara a establecer un orden por la Palabra.
En la cosmogonía sumeria la generación de la bóveda celeste, la tierra y el ser humano, siempre subyace cierto pesimismo, pues se crean a partir del cuerpo de la diosa demoníaca Tiamat o de la sangre de su archidemonio Kingú. El pesimismo para el ser humano se acentúa porque además de ser conformado a partir de la sangre del demonio Kingú, la razón de su existencia es trabajar para alimentar a los dioses.
Esta visión de lo material como lo malo frente a lo espiritual como lo único salvable todos sabemos que, por desgracia, no se perdió hace 5000 años sino que aún pervive en ciertas formas de pensamiento.
Del largo paseo del pueblo de Israel a través de la historia, para descubrir cada vez más y mejor el rostro del Dios que llamó a Abraham, somos testigos a través de los distintos libros de la Sagrada Escritura. La visión pesimista del mundo creado y el ser humano de la patria original de Abraham, contrasta con la del Génesis, donde a cada día de creación por la Palabra, le sigue una afirmación: “Y vio Dios que era bueno”. Sólo el orgullo humano es el que introduce desarmonía en el proyecto de Dios.
Del relato de la serpiente tentando al ser humano, y la impureza de ciertos animales (recordemos, como no, el pasaje de Mc 7, 19), se va pasando a la bondad y pureza de todo lo creado. La razón última de toda la creación la canta muy bien el salmo 136
Sal 136, 1·4-9 Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor. ….. El solo hizo maravillas, porque es eterno su amor. Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor; sobre las aguas asentó la tierra, porque es eterno su amor. Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor; el sol para regir el día, porque es eterno su amor; la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor.
En el Cántico de Daniel, son las propias criaturas las llamadas a alabar, a bendecir a Dios, Daniel 3,57-88.56:
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor. Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor. Escarchas y nieve, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor, ensálcelos con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos
De este fragmento comentaba Juan Pablo II: “Un cuidado paterno que permite ver con ojos nuevos a la misma creación y permite gozar de su belleza, en la que se entrevé, como distintivo, el amor de Dios. Con estos sentimientos Francisco de Asís contemplaba la creación y elevaba su alabanza a Dios, manantial último de toda belleza. Espontáneamente la imaginación considera que experimentar el eco de este texto bíblico cuando, en San Damián, después de haber alcanzado las cumbres del sufrimiento e el cuerpo y en el espíritu, compuso el «Cántico al hermano sol» (Juan Pablo II, Audiencia General del 2 de mayo de 2001)
La naturaleza y San Francisco de Asís San Francisco de Asís es reconocido por su relación con las criaturas no sólo por los cristianos sino también entre quienes han criticado al judaísmo, al cristianismo y al Islam -las “religiones del Libro”- por ser “culpables” de la crisis ecológica actual, ya que ellas justificar la “explotación” de la naturaleza desde aquel “henchid la tierra y sometedla”.
Con todo, el historiador Lynn White, en un artículo publicado en la revista “Science” después de apuntar a estas religiones como culpables de esta crisis decía: “El mayor revolucionario espiritual de la historia de Occidente, San Francisco, propuso lo que a su juicio era una visión cristiana alternativa de la naturaleza y su relación con el hombre: intentó sustituir la idea de la autoridad humana sin límites sobre la creación por la idea de la igualdad entre todas las criaturas, incluyendo el hombre.”
Y añadía: “Debido a que la raíz de nuestro conflicto es tan profundamente religiosa, el remedio debe también ser esencialmente religioso, llamémoslo así o no.”
Aunque cabe decir que San Francisco sí distingue bien entre el ser humano y el resto de las criaturas, y aunque el señor White parece que se quedó con la palabra “sometedla” despistándose de tantos lugares en la Sagrada Escritura en donde la responsabilidad que se le exige al hombre, para con las criaturas, está en las antípodas de lo que él afirma. Aun con todo eso, San Francisco sigue siendo areópago para la Buena Noticia proclamada a creyentes y no creyentes.
Gracioso es que Lynn White acabó su artículo proponiendo a San Francisco como patrón de los ecólogos pero, más gracioso aún, que Juan Pablo lo proclamara “Patrono de los cultivadores de la ecología” pocos años después.
El cántico de las criaturas (fragmento) Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación. Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento. Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte. Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Este diálogo, este canto de las criaturas a Dios y con Dios, también viene recogido en algunos textos litúrgicos. Cuantas veces escuchamos en la eucaristía… “Santo eres, en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas...” (Plegaria eucarística III)
Los animales y el catecismo de la Iglesia Católica La visión bíblica, espiritual y estética que hasta ahora hemos comentado brevísimamente debe transformarse en un estilo de vida coherente. De estas responsabilidades también nos habla el Catecismo de la Iglesia Católica.
2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).
2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.
2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos. Los medios de comunicación Desde hace unos pocos años, los medios de comunicación nos sorprenden con distintos estudios genéticos que nos hablan del parecido del genoma de ciertos animales con el humano.
En 2002 la revista Nature publicaba un estudio según el cual el mapa genético del ratón coincidía en un 99% con el del hombre. Sobre estos, y otros parecidos genéticos, a los medios de comunicación les gusta sorprendernos. Y lo consiguen. Pero más nos sorprende cómo la “sutil diferencia” entre el hombre y el ratón, es tan importante. Sea como fuese, desde la propia genética sabemos que el individuo de una especie, el ser humano por ejemplo, no es sólo su genética.
Por un lado, mientras unos se dedican a hacer ver con su investigación el gran de parecido de ciertos animales con los humanos, otros investigan acerca de lo que nos hace distintos de ellos, y otros nos hacen ver, con su observación, que los humanos también nos comportamos como animales. Habrá que suponer que en el fondo, todos se preguntan qué es el ser humano.
Por cierto me dejaba a aquellos que, a la defensiva, siempre identifican a quienes se preocupan por la creación con los que detestan al ser humano. Gran error, pues entonces… San Francisco…? (¡Claro, es que él era santo!)
El problema está, más bien, y por simplificar, en aquellos que, erróneamente, incluyen en el mismo saco ético a todo lo vivo (¿virus y bacterias también?). Y está también en aquellos que, más erróneamente, no respetan con su comportamiento, y a pesar de sus grandes palabras, ningún tipo de vida.
Queda claro que hay mucho ser humano con cierta crisis de identidad. Desde el cristianismo no hay unos animales malos y otros buenos, no hay animales demonios como Tiamat. Todos son buenos: la serpiente, la araña, la hormiga, el escorpión, el perro, el gato, el caballo, la lombriz…
Pero cada especie tiene su nicho ecológico, su lugar para relacionarse con el medio y los otros seres vivos. Y nuestro comportamiento poco respetuoso a la hora de elegir mascotas, o al abandonarlas (pienso en animales exóticos como las tortugas de California, por ejemplo), causan un grave daño a la naturaleza y, consecuentemente, a los seres humano. Hay que ser más respetuosos y responsables.
Bendición de animales Con la fiesta de San Antonio y la bendición de animales, celebramos distintas dimensiones de nuestra fe y nuestras emociones. Celebramos la bondad de todos los animales. Su bondad no reside en su utilidad o nuestro afecto por ellos, sino en ser creación propia de Dios.
Celebramos el afecto que les tenemos y el que nos tienen. Si en la naturaleza podemos, y debemos, encontrar las huellas de Dios, en ese afecto entre el ser humano y los animales también encontramos las huellas del Dios que crea por amor. Le pedimos a San Antonio que mantengamos ese lazo afectivo con ellos, un lazo tan necesario en muchos niños y mayores que, en pueblos y ciudades tan despersonalizadas, sienten el grave peso de la soledad.
Y le pedimos que el cariño que sentimos por ellos sea escuela para el respeto hacia la naturaleza y escuela para el amor a esa especie que se llama “ser humano”.
Cada domingo, desfile de caballos en un pueblo de la huerta valenciana
(Por M.J.F.) En la ciudad de Valencia, la festividad de San Antonio Abad, más conocido popularmente como Sant Antoni del Porquet, se celebra el día 17 en la iglesia San Antonio Abad, situada en la calle de Sagunto.
Dado que a esta bendición acuden cabalgaduras de distintos pueblos de alrededor, muchas de estas localidades posponen su festividad a domingos siguientes para que en cada población.
Son muchas las familias que con sus hijos acuden cada domingo a un pueblo distinto para disfrutar del espectáculo de la cabalgata de animales en estas bendiciones.
A continuación señalamos los actos, de los que tenemos constancia: - Valencia. Domingo día 17 a las 12 horas, tendrá lugar la bendición en la tribuna colocada a la puerta de la iglesia de San Antonio Abad en calle Sagunto, 188. Bendecirá don Javier Sevilla párroco y director de la obra del Colegio Salesiano. Se este año se nombrará públicamente ‘Antoniana de honor’ a la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, según ha informado Ramón Tamarit de la Junta de Clavarios de San Antonio Abad. El orden de desfile acogerá en primer lugar los animales domésticos, seguidos de la Policía Municipal vestida de gala, grupos caninos de la Guardia Civil, Policía Nacional, UME y Bomberos voluntarios; carros, y cerrando el desfile, jinetes y amazonas. - Albal. Domingo día 24 a las 12 h. Las salida se hará a las 11:45 desde las pistas de Tiro y Arrastre y la bendición estará presidida por el párroco don Víctor Camilo Bardisa en la plaza del Mercado. Hogueras, día 16 a partir de las 22 h. organizada el Ayuntamiento y la Asociación de Vecinos de la calle San Antonio. - Massamagrell. Domingo día 24 a las 13 horas. Salida desde la iglesia. Los animales se bendecirán en la Avenida Mayor. El acto estará presidido por don Blas Sales Juan. - Catarroja. Domingo día 31 a las 12 horas. Salida desde la esquina de la calle Joaquín Escrivá Peiró a las 10:45 horas. La bendición estará presidida por el párroco don Facundo Chambó. - Massanassa. Domingo día 14 de febrero a las 13:45 horas. Salida a las 11h. desde la avenida Font Cabilda. La bendición, en la plaza de la iglesia, estará presidida por el párroco don Joan Ruix. El día 16, habrá hogueras y chocolatà por la noche en la plaza de la iglesia. |