La semana pasada la Comisión Diocesana del Foro de Laicos de Valencia organizó unas jornadas de Formación en la parroquia de San Andrés, de Valencia.
Las ponencias que se ofrecieron durante las jornadas trataron temas tan interesantes como la crisis económica mundial y la respuesta socio-pastoral, la perspectiva actual económico social y de valores o las claves interpretativas de la encíclica ‘Caritas in Veritate’.
El día 16 de febrero fue la presentación de las jornadas a cargo del presidente de la Comisión de Laicos y profesor de la Facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’, de Valencia, don José Enrique Pérez Asensi.
Su ponencia trató sobre las claves interpretativas de la encíclica “Caritas in Veritate”. “En mi opinión, la clave de lectura y el núcleo básico es un humanismo abierto a Dios, que es el garante del verdadero desarrollo humano. A la luz del Dios Trinitario (Amor y Comunión), se ilumina las relaciones humanas y la actitud ante el desarrollo” afirmó don José Enrique Pérez.
Además, el presidente de la Comisión de Laicos dijo que la encíclica es un documento largo y denso, que se puede calificar ante todo como encíclica global y teológica, además de social.
“La abundancia de temas del documento no lleva al Papa a tratarlos superficialmente y sin rigor pero el lector puede sentirse abrumado o perderse en detalles, olvidando el hilo conductor del documento: un nuevo humanismo abierto a Dios, amor y verdad, que promueve el desarrollo integral y solidario del ser humano” apuntó don José Enrique Pérez.
El presidente de la Comisión de Laicos también dijo que “es evidente que en ‘Caritas in Veritate’ el amor es la base ya que la caridad es la vía maestra de la Doctrina Social”. Asimismo, explicó que no es un amor cualquiera, sino uno abierto a la verdad y a la dignidad de cada hombre. En la página 6 de este ejemplar encontrará un extracto de esta conferencia de don Enrique Pérez.
La segunda ponencia se celebró el día 18 de febrero y fue ofrecida por el presidente de la CONCAPA y auditor de la sindicatura de cuentas de la Comunidad Valenciana, Nicolás Sánchez. La conferencia trataba sobre la perspectiva actual económica social y de valores.
“El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona la problemática compleja de la promoción de la persona, ni en los países protagonistas de estos adelantos, ni en los países económicamente ya desarrollados, ni en los que todavía son pobres. Estos países pueden sufrir, además de antiguas formas de explotación, las consecuencias negativas que se derivan de un crecimiento marcado por desviaciones y desequilibrios” destacó el presidente de la CONCAPA.
Además, Nicolás Sánchez afirmó que no basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral.
Para cerrar las jornadas, el domingo, día 21 el P. José Ramón López de la Osa, dominico y profesor de la facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’, de Valencia, pronunció una ponencia sobre la crisis económica mundial y la respuesta socio-pastoral de la Iglesia. Todo ello mediante un análisis del “desarrollo integral” desde la Encíclica de S.S. Benedicto XVI.
El ponente hizo un análisis de las características del capitalismo industrial en tres grandes períodos históricos. En cada uno de ellos, expuso las distintas respuestas pastorales.
Terminó esta primera parte de su exposición con la descripción del termino “desarrollo integral” expuesto en las encíclicas de Juan Pablo II y en la última Carta de Benedicto XVI.
En un segundo momento hizo una aplicación de este análisis al momento actual y finalmente, hizo unas propuestas de futuro.
El acto fue clausurado por monseñor Enrique Benavent, obispo auxiliar de Valencia, quien aludió a la riqueza de conceptos, matices y valores de la última encíclica del Papa.
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CLAVES DE LA LECTURA DE LA 'CARITAS IN VERITATE'
Por don José Enrique Pérez Asensi, presidente de la Comisión Diocesana de Laicos
El día de San Pedro y San Pablo firmó el Papa su tercera encíclica ‘Caritas in Veritate’, de carácter social, para conmemorar los cuarenta años de ‘Populorum Progressio’ (1967). Se presentó el martes 7 de julio, realizadas ya las traducciones oficiales.
Es un documento largo y denso, que se puede calificar ante todo como encíclica global y teológica, además de social.
La Encíclica es global porque trata muchos temas. Su abundancia no lleva al Papa a tratarlos superficialmente y sin rigor pero el lector puede sentirse abrumado o perderse en detalles, olvidando el hilo conductor del documento: un nuevo humanismo abierto a Dios, Amor y Verdad, que promueve el desarrollo integral y solidario del ser humano.
La Encíclica aborda sucesivamente temas económicos: el aumento de riqueza mundial y las desigualdades crecientes, la corrupción ante las ayudas internacionales, los sindicatos, la movilidad laboral, el hambre, el mercado, la globalización, la subsidiaridad fiscal, las migraciones, un trabajo digno, las finanzas, las asociaciones de consumidores.
Junto a ellos, temas más claramente políticos: los poderes públicos, la correlación entre deberes y derechos, el crecimiento demográfico, la gestión de los flujos migratorios, la deslocalización empresarial, la autoridad mundial.
También aspectos culturales (eclecticismo cultural, la protección excesiva del derecho de propiedad intelectual, especialmente en el ámbito sanitario, el saber humano y la investigación, la bioética, los medios de comunicación social, la educación, la educación sexual, temas sociales: el respeto a la vida desde su comienzo hasta su final, la ecología y la energía, la familia y el matrimonio entre hombre y mujer, la solidaridad y subsidiariedad. Y, por supuesto, como tema central, la filosofía sobre el sentido de la vida, la soledad humana, la libertad religiosa,
En mi opinión, la clave de lectura y el núcleo básico es un humanismo abierto a Dios, que es el garante del verdadero desarrollo humano (CiV 29). A la luz del Dios Trinitario (Amor y Comunión), se ilumina las relaciones humanas y la actitud ante el desarrollo.
La Santísima Trinidad revela que la verdadera apertura no significa dispersión centrifuga, sino compenetración profunda. Esto se manifiesta también en las experiencias humanas comunes del amor y de la verdad (CiV 54).
Es evidente que en CiV el amor es la base: la caridad es la vía maestra de la Doctrina Social (CiV2). No un amor cualquiera, sino uno abierto a la verdad, a la dignidad de cada hombre. Y se basa en la solidaridad (para todos los hombres) y en la subsidiariedad (desarrollo integral del hombre).
La solidaridad le abre a los problemas de los otros y condena el individualismo. Y la subsidiariedad le hace ser sujeto activo del cambio social, al reducir las competencias del Estado y condenar la abstención y el desinterés ante los asuntos públicos. Este amor que está abierto a la verdad, no es un mero sentimiento, sino se concreta en el empeño por reconocer la dignidad de todo ser humano, entendido como sujeto activo y responsable de la vida social.
Por tanto, el humanismo nuevo que propone el Papa se aparta del individualismo capitalista y del totalitarismo colectivista.
Por último, quisiera destacar que Benedicto XVI nos regala un mensaje de esperanza y de aliento porque la humanidad tiene la misión y los medios para transformar el mundo y hacer progresar la justicia y el amor en las relaciones humanas, incluso en el campo social y económico.
Nuestra sociedad necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo que conlleva atención a la vida espiritual, tener en cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios, de fraternidad espiritual en Cristo, de confianza en la Providencia y en la Misericordia divina, de amor y perdón, de renuncia a uno mismo, de acogida del prójimo, de justicia y de paz (CiV 79). |