Vicente Fayos Pérez tiene 25 años y es de Gandía. Siempre ha sido “un chico de parroquia” de toda la vida. De padres creyentes y practicantes, cercanos al Opus Dei, asistía con regularidad a la parroquia Cristo Rey de Gandía y a través del grupo Juniors se involucró más en la vida parroquial.
Miguel Ángel Redondo Redondo es el menor de cuatro hermanos, uno de ellos es sacerdote en el Tercer Mundo, y si bien cuando cumplió los 18 años se planteó la vocación sacerdotal, eligió estudiar una carrera universitaria y así inició los estudios de ingeniero de montes.
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La alegría de una vocación en nuestra parroquia
Félix Garrido, corresponsal de PARAULA en Paterna
Cuando se acerca la fecha de celebración del día del Seminario, los feligreses de San Pedro Apóstol, de Paterna, y más aún a los adoradores nocturnos, tienen reciente el recuerdo de aquel día, cuando “Javi” (Hilario Javier Barroso García) nos comunicó, una noche de vigilia ante el Santísimo, que se iba al seminario. Que no esperaba terminar Filología porque tenía muy claro la llamada del Señor, y como no tenía la menor duda, quería responderle con su misma entrega.
Nos acordamos también de aquellos amigos que le llamaron “loco” por haber “enterrado” un currículo académico muy prometedor, y cerrado las perspectivas de formar una familia. Nosotros, aquella noche de vigilia, rezamos para que su vocación fuera duradera y cerca del sagrario se entiende mejor que el estar “loco” es la consecuencia lógica de quien se ha enamorado de Jesús de Nazaret.
Parece que fue ayer, pero “Javi”, el Rvdo. D. Hilario Javier Barroso, ya lleva dos años de sacerdote como párroco de Marines y Olocau, pero nos parecen actuales y recientes las palabras que oímos al finalizar su Primera Misa: “tenía ganas de poder ofrecer el Cuerpo y la Sangre de Cristo por las dos mujeres que más han influido en mi vida”.
Una era la señora Juana, su abuela, y quien desde los seis años le dio los besos y los consejos que no pudo darte su madre, su segunda mujer. Su abuela fue su confidente, la cómplice de penas e ilusiones de juventud, y de su vocación de cura, aunque no llegó a vivir la ordenación de su nieto. Es difícil para un humano comprender los designios del cielo.
Recordamos cuando el entonces Vicario de San Pedro Apóstol, el Rvdo. Francisco Bort, le dijo al conocer la decisión de su catequista “Javi” “no te vayas al seminario para ser cura sino para encontrarte con el Maestro”.
Hoy entendemos las palabras que pronunció D. Francisco, en la homilía de la Primera Misa de Javi : “a partir de mañana empezarás a ser cura, a comprender qué es dejar las redes; sentirás la soledad de una parroquia, y el vacío que han dejado la compañía con profesores y condiscípulos, debes llenarlo con los problemas de tus feligreses”.
Hoy que la enfermedad ha llamado a la puerta del Rvdo. Hilario Javier Barroso, seguimos recordando también las palabras que el cardenal Monseñor Don Agustín García Gasco, pronunció en su ordenación: “Hilario Javier: enseña lo que crees y practica lo que enseñas, y conforma tu vida con el ministerio de la cruz del Señor”
Lejos queda entre la juventud de los seminaristas, pensar y menos vivir “lo de la cruz del Señor”. En medio de ilusiones y proyectos, es difícil traducir las palabras de san Pablo “lejos está de mi gloriarme, sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. No es normal que la enfermedad y el dolor se contemple a esa edad y que viva entre las paredes de un seminario.
No tiene lógica humana que Jesús de Nazaret les diga que” le sigan para hacerles pescadores de hombres” y que los achaques o los imponderables, impidan cumplir con esa misión.
Esto es a grandes rasgos el prólogo de la historia de una vocación, de la vocación del Rvdo. D. Hilario Javier Barroso y aunque es difícil entender los designios del Señor, ni los caminos que deben seguir sus elegidos, no hay que olvidar que lo importante de una llamada, es la historia de amor que nace entre dos personas que se aman y cumplir la voluntad del amado la meta final. |